5 bodegones porteños que no podés perderte en tu visita por Buenos Aires

Un clásico de Buenos Aires y uno de los más cotizados si de degustar delicias locales se trata. ¿Cuáles son los bodegones que pisan fuerte en la capital argentina?

Un concepto que encierra una mística propia de quien habita en la capital de Argentina, Buenos Aires. Porque un bodegón es muchísimo más que la síntesis que puede arrojar una definición de diccionario. Funciona como un lugar de encuentro donde la comida es protagonista, eso está claro. Pero el corazón de un verdadero bodegón está compuesto por gastronomía clásica sin decorativos culinarios: la carta consta de platos tradicionales abundantes, caseros y a precios accesibles. Milanesas, empanadas, buñuelos, tortillas, rabas, pastas, omelettes y guisos son algunas de las estrellas de la casa. Y los postres no se quedan atrás: flan con el icónico dulce de leche, queso fresco y dulce (de batata o de membrillo), panqueques y almendrados también compiten por el podio para los golosos. Ir a un bodegón es parte del folclore albiceleste y debería estar en cualquier itinerario viajero. 

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Al margen de la buena cocina, hay algunos aspectos que no se le escapan a ningún bodegón: el gusto hogareño de cada una de las preparaciones, decoración que generalmente orbita alrededor del fútbol - banderines, camisetas, fotos de futbolistas famosos - y un tango o rock nacional sonando de fondo. El clima está marcado a la perfección para sumergirse en una cultura culinaria sin precedentes. 


Hay miles alrededor de los distintos barrios de Buenos Aires, pero estos son algunos que no podés perderte:



1) El Antojo


Dueño del reconocimiento a la mejor milanesa de bodegón de la Ciudad de Buenos Aires. Claramente no podía no estar en el listado. Y, para sorpresa de nadie, el manjar que hay que degustar en sus tres sedes (Villa del Parque, Caballito y Núñez) es nada más ni nada menos que la deliciosa milanesa que llega a cortarse con cuchara. El corte vacuno que se usa para hacerlas puede ser de nalga, cuadrada, bola de lomo y hasta peceto, y la preparación consta de pasarlas por huevo y después por pan rallado. Una vez completado el paso más importante, la cocción puede ser al horno o frita y solo mejora cuando se piensa en el topping. Si se le agrega jamón, tomate y mozzarella es conocida como “milanesa a la napolitana”. Si a esa ecuación se le suma un huevo frito, es una milanesa a caballo. Y así continúa la lista, porque la innovación no tiene límites - y la degustación de milanesas tampoco.

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2) El Capricho


La premisa de milanesas también se cumple a rajatabla en este rincón del barrio de Boedo. Pero no es lo único que destaca: pastas, croquetas, empanadas, pizzas y tartas también se asoman entre las infinitas opciones que presenta el menú de El Capricho. Porciones abundantes, un ambiente que se presta para estar en familia o amigos y una atención propia de un auténtico bodegón. 

3) El Preferido


Hay bodegones clásicos y otros que prefieren ir un poco más allá del manual y jugar con clásicos reversionados. En esa categoría entra El Preferido, una esquina de Palermo que ya fue concurrida por algunas de las personalidades más famosas del mundo en su visita por territorio celeste y blanco. Una de ellas fue la artista británica Dua Lipa, que revolucionó el barrio palermitano con su presencia en este icónico lugar que abrió sus puertas en 1952 como un despacho de bebidas. La popularidad aumentó, la gastronomía apareció en el radar y el resto fue historia luego de su reapertura en el 2019. Estética, variedad y vanguardia conviven en preparaciones tradicionales como milanesas de bife de chorizo. La fama es tal que El Preferido entró en la lista de Latin America's 50 Best Restaurants, en el puesto número 22. 

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4) Pasaje Cantina 


En Buenos Aires hay opciones válidas para todos los gustos. Y Pasaje Cantina refuerza esa afirmación con una propuesta inmejorable: un bodegón atendido por dos abuelas. Villa Crespo infla el pecho con un lugar que sale de lo común pero, sin embargo, refleja a la perfección la esencia de estos recintos entrañables. Si la premisa es comida casera, nada mejor que degustar delicias en manos de abuelas. María del Carmen y Teresita son hermanas oriundas de Uruguay y hace más de 40 que trabajan en el rubro con un único objetivo: resaltar los sabores argentinos y hacer felices a sus comensales. Ravioles, milanesas, tortillas de papa y acelga, tallarines y sándwiches desfilan por el menú del bodegón de las abuelas. Una experiencia cálida para saborear platos locales infalibles. 

5) El Ferroviario 


Abundante, rústico y de barrio. Se definen como “un lugar diferente” y la combinación de palabras le sienta muy bien a El Ferroviario. Ambientado como un taller ferroviario - que es lo que supo ser en el pasado -, queda cerca de la cancha de Vélez, en Liniers, y es famoso por su increíble asado. Como buen bodegón, las milanesas son moneda corriente y, en este caso, cuantiosas y para compartir entre más de 2 personas.

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